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Let’s take a trip: la movilidad como ficción de libertad

Summer time here kitties
And is time to take a trip
To take a trip
If you feels so bad, if you feel so sad.
You gotta take a trip into a world so glass
A world of frost and clean fountains
And flying dolls and surfing cakes
And theres no rats and purple clouds
Our faces as clown and wall of glass that never pass
And pick his head upside down
Would i ask ? where you ? is another world ?
You and your girl, and all your friends
All be there, oh yeah, lets take a trip.
TNT, S.O.S, HOB, TOP
Here we go now , lets climb some mountains everybody
Get all your walking shoes
Its time to climb some mountains, here we go
Lets take a trip , its time to dream , just close your eyes
Is grooving now, yeah, its all around, lets take a trip
I felt in the ground, ooh yeah , lets take a trip
Its really here , no one will know whats going on
Just you and me and the dreams that we see , oh c’mon baby
You doing right just put your head back .

El principio

A la vuelta del Grand Tour, viaje iniciático para miembros de la nobleza y las altas clases sociales del SXVII, el joven pudiente, aparte de una serie de encorsetadas experiencias lejos del hogar, había  adquirido algo de culturilla, prestigio social y, sobre todo, temas de conversación para ir lanzando en las reuniones sociales. Habida cuenta que esta era una época de cartas de petición de alojamiento a miembros de la nobleza, planificación del trayecto por rutas sin bandoleros, y compañía constante por un viejo mentor o carabina que vigilaba los pasos del entusiasta joven, lo más probable es que la única realidad que cambiase para el aventurero fueran el idioma de sus criados y la vegetación del jardín de la amplia villa que le acogiera.

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Lonely Planet “Roma” del SXVIII

Los largos viajes de placer y asueto de los más adinerados fueron transformándose con el incremento de la burguesía y la invención del ferrocarril. Con industrias o negocios en marcha, había que volver a la ciudad de origen, lo que sumado a la velocidad que ofrecía el tren, planteaba un nuevo modo de viajar donde el tiempo invertido en el trayecto se acortaba, al mismo tiempo que la estancia fuera del hogar. Era cuestión de tiempo que apareciera el primer viaje organizado, el cual se considera que es el que Thomas Cook hizo con siete clientes, saliendo el 6 de junio de 1863 de Londres para llegar a la cima del monte Rigi en los Alpes suizos el 8 de julio. Este empresario de hace 150 años fue el primero en intentar organizar viajes en tren que visitaran la Exposición Mundial de Londres, o que realizaran incursiones en grupo en Europa, intentando modificar los hábitos ociosos de la sociedad inglesa. Al parecer tuvo poco éxito, e Inglaterra siguió sentada en el pub.

West is West, but East is best

cruise of the indiaman

Mucho tiempo después de estos primeros pasos del turismo, y con un público muy diferente, la compañía Indiaman Bus Company empieza su legendario freak bus, inspirada por las expediciones británicas de exploración e investigación alpina de mediados de los años cincuenta. Fundada en 1957, unía Gran Bretaña con su ex-colonia, la India. Con menos interés por lo geológico que dichas expediciones, y más centrada en enseñar panorámicas exóticas a jóvenes ingleses, realizaba un trayecto que unía King’s Cross con Mumbai, siendo la primera de otras empresas, como Swagman Tours o el Magic Bus, en trazar un recorrido que progresivamente se iría haciendo más popular.

Sólo faltaba, para transformar el hecho en fenómeno, que los propios Beatles, en 1968 y acordes con la gran empanada espiritual cósmica de la época, hicieran un viaje a la India para ver al Maharishi, se introdujeran en el mundo de la Meditación Trascendental y, abriendo sus ya maltrechos chakras, grabaran uno de los mejores discos de la historia, Sgt. Pepper. Ahora  el número de jóvenes que miraban al este se había multiplicado dramáticamente. El mito que Marco Polo había iniciado, que Gèrôme había pintado tan bien, y Herman Hesse había canonizado para una generación con Shiddharta, se consolidaba en un autobús de “fumetas, malolientes y greñudos”. Para algunos, porque también tenía entre sus pasajeros a hombres de negocios totalmente limpios, antropólogos o, sencillamente, gente que, habiendo salido a comprar el pan al pueblo de al lado, había caminado un ratito de más.

En un mundo en el que aún no existían las compañías aéreas de bajo coste, y con vuelos prohibitivos incluso para los universitarios urbanitas, se crea el mandamiento mochilero del transporte overland (por superficie), trazado en un recorrido que antecede el actual por paradas que proponen las guías.

Leaving-Kathmandu-1

Jóvenes a la salida de Kathmandu

Algunos románticos mantienen la vigencia del Hippie Trail hasta 1979. Pero, al igual que pasó con otros eventos culturales asociados a esta época, es probable que su brillo empezara a hacerse mate en los primeros años setenta. Más tarde probablemente tomase dos vías, o la independencia o la parafernalia new age . Tomada la primera, se tranformaría este tránsito, no necesariamente siguiendo recorrido Londres-Mumbai sino con el mundo a sus pies, en una manera personal y autónoma de desvelar lo oculto geográfico, de buscar epifanías en sitios remotos, o de ampliar la experiencia lejos del cordón umbilical. Es decir, de continuar el viaje de acuerdo a la etimología de la palabra psicodélico, buscando aquello que hace que se manifieste el alma, haciendo palpable a la movilidad como metáfora de la libertad. Siguiendo la segunda vía, sólo hay que ver los restos que de todo esto quedan en Goa, Kathmandu, Ibiza, Ubud, las full moon parties de Tailandia, Vang Vien o cualquier otro de los puntos calientes del mochileo. Mercadotecnia y budas naranja fosforito.

El negocio a gran escala

Siguiendo con los aniversarios que mencionábamos al principio, recientemente se han cumplido 40 años de dos momentos de decisiva importancia para el desarrollo de la manera moderna de viajar de los jóvenes de buena parte del mundo.

Con el 50º aniversario de la International Railway Union, en 1972, se creó un pase de segunda clase válido para viajar en tren durante un mes por 21 países europeos.  Este billete será uno de los primeros productos que acerque a los jóvenes europeos, con su recién cumplida mayoría de edad, a la recomendable práctica de dar la espalda a su ciudad. Para muchos, hacer un Interrail es la primera vez que las vacaciones transcurren realmente lejos de su familia y paladean el sabor del excitante impulso de no saber qué será de sus huesos en las siguientes semanas.

También en 1972, Maureen y Tony Wheeler deciden celebrar su graduación con un viaje que sería el principio de una de las más lucrativas empresas del turismo internacional, y la que cambiaría definitivamente la práctica del mochileo: Lonely Planet. Lanzarse a recorrer el ya establecido en aquellos años “Hippie Trail” con la  consiguiente retahíla de calamidades económicas, auto-stop, diarrea,  ampollas, suciedad, comprar una furgoneta por cuatro perras en Pitikistán y venderla por tres en Zarajistán, meterse alguna droguilla de camino y colarse en algún sitio prohibido al hombre blanco fue algo bastante común entre los jóvenes de moral dispersa de aquella época. No fue tan común, eso sí, tras el aluvión de preguntas de “y cómo hicisteis?”, ponerse a escribir un libro que revolucionaría un sector del negocio editorial y turístico. Across Asia on the cheap, publicado independientemente en 1973 y vendido por 1’80$ es la primera publicación del matrimonio y el principio de un imperio.

El viaje de retorno

Hasta que, en 2007, los Tucker vendieron su empresa.

Lonely Planet ha editado más de 500 títulos de viajes, vendido más de 80 millones de guías y ahora -ya con otros dueños- incluso tiene un canal donde se repasan los tópicos más falsamente secretos de diferentes ciudades del mundo.  Prácticamente todo el mundo occidental ha viajado alguna vez usando una guía Lonely Planet.

Pero Lonely Planet no sólo ha cambiado la práctica del mochileo, sino también el territorio donde se desarrolla. No sólo son un elemento invasivo, los turistas en masa y con poca voluntad de integración, sino que la práctica del canalleo hacia el cliente turista es hoy día habitual en estos sitios. Los hostales que salen en la guía suben sus precios al hacerlo, al igual que los restaurantes que en sus páginas aparecen triplican sus visitas frente a otros que, con idéntica comida, no tienen el sello de salubridad y calidad que el libro otorga, como si fuera un talismán mágico anti-diarrea tropical, pero de un rigor muchas veces discutible. Por el contrario, la frase “no sale en la Lonely Planet” viene acompañada del guiño cómplice que significa “tú no eres de esos que van a sitios de turistas”, procedente de indígenas pseudo-guías granujas, que quieren enseñar algún rincón secreto inexistente y de atractivo limitado en un pueblo ya machacado por el turismo.

pira funeraria maclise ira cohenAngus Maclise, incinerado en Kathmandu antes de que llegaran hordas de chinos a vender imitaciones de North Face. (Fotografía de Ira Cohen)

De viaje iniciático, ansia de epifanía, huída,  o tránsito sin destino y con rumbo aleatorio, se ha pasado al parque temático, al tomavistas, al recorrido encajonado en un completo programa de actividades. Es una aventura con todos los riesgos potenciales perfectamente asegurados. Nos queda pensar, en medio de este trasiego abarrotado de jóvenes con la nariz roja, portátiles en la mochila con conexión a internet y la ropa sucia que pululan por el planeta, qué queda del apelativo “Lonely”.

Esta imparable trayectoria de ascenso empresarial y control de un mercado creciente como es el del turismo, sin embargo, está viendo ya mismo su ocaso. Como quizá lo estén viendo los ideales que alimentaron esta manera de moverse por el mundo: los años sesenta y su herencia espiritual se están muriendo poco a poco, y en esta masificación, el viaje que empezaron los freaks que iban de Londres a Goa, está teniendo su return trip definitivo. En 2007 Lonely Planet fue vendida por 63 millones de libras a la BBC, conglomerado que a su vez la vendió a la empresa de Nashville NC2 Media, que precisamente ahora está despidiendo a la mayor parte de sus empleados.  El planeta solitario jadea.

En torno a las mismas fechas de la venta inicial de Lonely Planet, los directores de Rough Guides y Vacation Work, otros dos editores de libros de viajes de la misma generación (primeros años setenta), dejaron también sus cargos directivos.  Mientras el turismo internacional aumenta sus cifras, el negocio de las guías de viajes impresas está colapsando.

Y ahora, ¿dónde?
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A mediados del S. XX teníamos un mapeado casi completo y detallado del aspecto físico de la tierra gracias a los satélites. No obstante, durante fechas aproximadas al núcleo de este artículo -últimos sesenta-primeros setenta-, aún quedaban por mapear fidedignamente ciertos territorios. La exploración individual terrestre ha estado vigente hasta hace muy poco tiempo, “antes de ayer” aún había puntos blancos en el mapa. Pequeñas y remotas terras incognitas en las que buscar curanderos, magos, viajeros astrales o caníbales.

En los años setenta empieza a perfilarse con verdadera precisión nuestro conocimiento físico de la tierra, a través de los Sistemas de Información Geográfica, que añaden, a la cartografía, información procedente de bases de datos. En 2012 los satélites alemanes TanDEM-X y TerraSAR-X, tras un año de trabajo, han completado el primer mapa 3D de la tierra. Ya podemos ver en alta definición toda la epidermis de nuestro planeta, elegir un punto del mapa y, en menos de 50 clicks de ratón haber reservado todos los vuelos pertinentes y coches chárter para visitarlo.

Llegados aquí, ¿cómo y dónde lograremos la ansiada epifanía traveller?, ¿yendo hacia dentro?. Es hora de buscar nuevas maneras de descubrir y manifestar lo oculto, de perseguir un mito, de acosar a una musa.  Esta es una tarea cada vez más difícil. En un mundo casi completamente monitorizado, donde la visibilidad en casi todos los ámbitos de la vida, es prácticamente total, ¿qué queda oculto para ser desvelado sobre la faz de la tierra?.

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